15.5.12

El hechicero (Miedo)

Él baja la loma con el viento gélido barriendo su cara,
¡Detente!
El gélido sable que corta las lágrimas de infamia
¿Cuándo culminará mi destrucción impaciente?

Transcurre el otoño de octubre,
Sobran las dudas perturbadoras
Y de noche la bella luna límpida resurge
que mi corazón agonizante escupe en negras horas
Evidenciando marcas de su eterna edad,
¡Callen! Escucho música en lontananza,
Luciendo la blanca túnica que presagia el invierno
murmullos vibrantes que un camino trazan

Él implora el desvanecimiento de la ilusión otoñal,
Arrástrenme, palabras, a esa luz efímera
La que augura frío e infelicidad en este mundo cambiante
Halen mi voluntad quebrantada hasta esa lánguida hoguera

De ulteriores deseos, caprichosamente cumple éste:
¡Consuman mi pena hasta las cenizas!
Cruzando el río, caminando sobre la espuma que le sostiene,
¡Absuélvanme de la condena que me exilia!
Avanza hacia la tibieza de su humanidad
Pero digan, por qué hay lágrimas en mis mejillas
Consciencia de la mirada propia que lo atosiga sin vacilar
¿Por qué anhelo que otro corazón de mis pecados me exima?

El descuido es tal que, de ser perseguido,
No puedo luchar; me rindo ante el miedo
Lo habrían aniquilado sus enemigos
y en mis labios reza el tremor de un tibio sentimiento…

El temor eclipsa a la luna
No comando más la bruma que mi panorama nubla
Pero no es una persecución lo que lo empuja
Mis párvulas plegarias ofrecen nulo consuelo,
A violar las reglas de la Naturaleza
no alivian el cansancio que mi oscurecida fe rumia
No, lo motivaba a refugiarse cual presa
Quiero saber dónde ocultarme, dónde guardar
El miedo al amor…

4.1.11

Inmovilidad (2010)

Es la cotidianidad la que me mantiene sentado en este parque,
junto al poste de luz que zumba durante la tarde que anochece
La voluntad mía, sobre del piso yace
El viento fluye y mi vida estática en su quietud permanece

Las palabras tuyas me llevan; decido que despierten emociones
¿Y cómo evitarlo si dices que quieres verme?
Esta noche hago el ridículo respondiendo a tu llamado, buscándote;
hago el ridículo ilusionándome, esperándote

Las palabras mías se convierten del aliento bravío al consuelo inerme
Y como siempre, el mundo arrastra una onda gélida bruñida en decepciones
Los remedios para este mal pierden efectividad
El otoño decembrino congela todo menos a mis lágrimas sin humedad

Ya no tengo más por perder
La esperanza… ¿La esperanza? ¡¿Qué demonios es?!
La esperanza es el conjunto de mentiras que otro te brinda;
un urgido, falaz y oportuno paradigma

No requiero de más mentiras,
de neutralizadas medicinas
Las mentiras y remedios pierden efectividad
No deseo tus mensajes: cruel dosis de falsedad

20.7.10

Cuando los dioses caen a la tierra...

Los dioses se enlodan. No sólo eso, se revuelcan y embadurnan de suciedad sus hermosos cuerpos esculpidos por la belleza. Ellos no lo saben, ignoro si lo quieren, pero sus actos arruinan los acabados de perfección.

Cuando los dioses caen a la tierra no difunden sus enseñanzas; se deshumanizan y alejan a sus adoradores. Si llegas a enamorarte de un dios, entenderás que su especie no es sabia, sino sólo idealizada por los nuestros.

No somos débiles ni nuestra conducta es involuntaria; ellos no nos comprenden. Para los dioses no somos más que juguetes, pero cuando un traspié los avienta directo al lodazal, pierden su grandioso e ignominioso raciocinio y se tornan adoradores de meros hombres y mujeres. Entonces pierden el control.

Cuando los dioses caen en la Tierra, no es mera casualidad la que los ha alejado de su sideral hogar. Son nuestras plegarias las que los han atraído y ellos no conciben lo que deben hacer. Cuando caen, los dioses han sido derrotados y su sufrimiento envuelve a quienes los rodeamos.

28.6.10

Marcha sin colores (Segundo propósito de última hora)

Cuando menos me di cuenta, el sol ya había carcomido el color original de mi nuca; encendió mi rostro de una tonalidad que pasaba desapercibida entre maquillaje de arco iris, entre camuflajes exóticos. La lluvia no formaba parte del itinerario. Este año no habría lluvia y sería el sudor lo que despintara las formas e ilusiones trazadas sobre otros cuerpos.

Durante ese día no hubo sombra alguna de nubes, tampoco señales de una lluvia aguafiestas, pero sí acudieron los jóvenes -de los que tienen 10 años menos que yo-. Aclaro que nunca he acudido a la marcha gay con un cartel entre mis manos, mucho menos con un disfraz como los que pueden llamar tanto la atención durante el andar de los 'protestantes', pero creo que estos jóvenes aún no comprenden que no sólo se trata de mostrarse al mundo, sino que hay una lucha -reconozco que me ha costado dilucidarlo-, individual y social, que da sustento al acto de bloquear el tránsito y caminar por el Paseo de la Reforma.

Reformar. Dar nueva forma. Volver a estructurar. Ese es el problema. Hemos llevado a creer a los jóvenes que no tienen por qué preocuparse, que sus derechos están garantizados, que nadie puede discriminarlos, juzgarlos, molestarlos, golpearlos, y un largo etcétera, a partir de su orientación sexual. Creen que están seguros. Para ellos la marcha no es una señal de protesta; para ellos, la marcha no es más que una fiesta, un día feriado, una franquicia de Halloween. Ahí iban ellos, caminando -si al acto de tambalearse y avanzar puede ser llamado así-, con las botellas de fuera, derramando la bebida en el asfalto, pregonando consignas con las que enaltecían el influjo del alcohol. ¿De qué manera su conducta y clamor apoyaron a la marcha? Estoy seguro que muchos más hombres y mujeres coinciden conmigo y se preguntan, al igual que yo: ¿De qué forma -¿o reforma?- sirve que los niños -y algunos adultos- sólo acudan a la marcha a falta de una fiesta?

En fin, ¿quién soy yo para juzgarlos? ¿Quién soy yo, si no sólo un hombre al que le gustan otros hombres y que acude a la marcha para manifestar que no todos los gays se maquillan y van a echar desmadre? ¿Saben? Tengo muchas ganas de, en el futuro, casarme con un hombre al cual ame infinitamente, y también muero por ser padre y poder gozar en plenitud de ese fantástico derecho y magnífica posibilidad. ¿Son éstos motivos suficientes para que participe de esta protesta?

Quizás estoy equivocado, pero hasta que aprecie lo contrario y la marcha cambie de tintes, no volveré a pisar el Paseo de la Reforma durante el último fin de semana de Junio de cada año.

31.5.10

El miedo

- Andrés, ¿por qué no respetas el aspecto erótico de tu vida?
- Porque se supone que así evito el placer... Escapo de gozar aquello que no debe atraerme...

Andrés salió de la sesión sumamente entristecido. Sus miedos habían escapado de las bóvedas impenetrables de lo inconciente, y a partir de ese sábado estos mismo miedos comenzaron la destrucción de la fortaleza que tantos años tardara en levantar. Cuando comenzó el ataque, la sensación que saturó a su cuerpo fue la de la estática, la de la inmovilización; era como si su cuerpo se apagara y no quedara más que ver al mundo que lo rodeaba... ¿Dónde estaría Amelia?