Es la cotidianidad la que me mantiene sentado en este parque,
junto al poste de luz que zumba durante la tarde que anochece
La voluntad mía, sobre del piso yace
El viento fluye y mi vida estática en su quietud permanece
Las palabras tuyas me llevan; decido que despierten emociones
¿Y cómo evitarlo si dices que quieres verme?
Esta noche hago el ridículo respondiendo a tu llamado, buscándote;
hago el ridículo ilusionándome, esperándote
Las palabras mías se convierten del aliento bravío al consuelo inerme
Y como siempre, el mundo arrastra una onda gélida bruñida en decepciones
Los remedios para este mal pierden efectividad
El otoño decembrino congela todo menos a mis lágrimas sin humedad
Ya no tengo más por perder
La esperanza… ¿La esperanza? ¡¿Qué demonios es?!
La esperanza es el conjunto de mentiras que otro te brinda;
un urgido, falaz y oportuno paradigma
No requiero de más mentiras,
de neutralizadas medicinas
Las mentiras y remedios pierden efectividad
No deseo tus mensajes: cruel dosis de falsedad
Wow... refeja prefectamente esa falta de esperanza que te invade ante las decepciones, las cuales a veces me parece que buscas desesperadamente por el miedo a la esperanza precisamente... me encanta la manera de transmitirlo, como sólo tú puedes hacerlo... pero espero que esa esperanza a la que tanto temes, vuelva un día y se convierta en realidad
ResponderSuprimirMe gusta tu comentario :D
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